sábado, abril 02, 2005

¿A que hemos llegado cuando a una mujer ya no le dan miedo ni sus propias pesadillas?


Ir sobre las dagas.
A traves de las pantallas negras
de sus parpados
adivina, registra, recuerda

No necesita luz para saber
la genesis microscopica de las particulas
en cada combinacion crear de nuevo
cada minucioso insomnio.
Fotografía

un interruptor separa el tiempo
lo que no esta allí

El "entonces" alguna vez
se disfrazo de "aqui y ahora"

acto sadomasoquista
atravezarme las pupilas
con lo que es, siendo

La yema de un dedo otorga
contorno a la ausencia

Recordatorio indefectible:
No soy Yo. Ya no soy.

Mi ser esta en pretérito

domingo, marzo 27, 2005

La Escritora que se abruma por las inasibles letras es atravesada por el ardor que en las manos se proyecta. Escucha voces, siente escalofríos. Otra vez no resiste, y sucumbe ante lo que creía desaparecido. Mira de forma incrédula como cada una de las letras del nombre que pensó no escribiría más sigue apareciendo, al final lo lee perfectamente Miss Violence. Ha vuelto.

Miss Violence, sostiene, nunca ha sido de otra manera, sobre su mano izquierda su frio alter ego, de cuyo nombre Miss Violent, ella también esta compuesta. Tiene los ojos cerrados, no los abre casi nunca, sabe que la sorpresa ya no la asaltara. Adivina, registra y recuerda al mundo y sus dimensiones a través de las pantallas negras que son sus párpados cerrados. No necesita abrirlos para saber de la combinatoria infinita de las partículas seminales, de nuevo todas ellas aglutinadas para forma mundos, árboles, hombres, raíces, venas, traqueas atravesadas, letras, pasados, presentes, teatros, lenguas, piedras, colores, días. De nuevo cada bala, cada herida, cada muerte. De nuevo cada cifra incrustándose en los ojos, De nuevo cada espada abriendo los cuerpos, de nuevo cada insomnio y cada sonrisa. De nuevo todo el tiempo en reverso. Cada Huida.


Fausto tiene la clave de esta (La) Historia (Ficción) sabe que esta construida bajo el teorema de Pitágoras, y que también puede pensarse como una teoría de conjuntos. Fausto sonríe cono si su propia mueca le doliera hasta excitarla, Fausto sabe. No pronuncia, no dice. Se sigue guardando. En su mente esta la respuesta La serie de los puntos del espacio (o de los instantes del tiempo) no es ordenable; ningún número tiene un sucesor o un predecesor inmediato. Igual sucede con los puntos; Podemos siempre intercalar otros más, en número infinito. Sin embargo, no debemos concebir tamaños decrecientes. Cada punto “ya” es el final de una subdivisión infinita.
Sin embargo, Fausto ignora algo: Ella y Miss Violence van ahora en direcciones opuesta.