domingo, agosto 20, 2006

La muerte nos hace inconjugables.
Y pensar que lo vivo solo se reduce a una conjugación verbal.
Exponencial, te me multiplicas en todos sitios. EROM.
Sentada frente a la máquina, mis dedos, cuyos finales son uñas que centellan, arremeten contra las teclas. Otra vez el furor, el mero placer de escuchar la rafaga de letras. Otras vez cerrar los ojos y extrañar. Otra vez desear que mis dedos arremetan una y otra vez, infatigables y sigan librando una batalla de uñas cruentas.
Elegí vivir mi mundo sin hombres, decidi darme ese lujo. La desición llegó con una sonrisa y una frase saliendo de mis labios: I'M WORTH IT. Cada día estoy más segura de ello.