sábado, diciembre 26, 2009

Jazmin, hierbabuena, te verde. Esos sabores flotando dentro.

viernes, diciembre 25, 2009

(...) Es el mundo que suena en los labios igual que la lluvia."

Jose Carlos Becerra. El otono recorre las Islas. Pag 46.
Son las 2 am y yo leo poesia. Leo a Raul Zurita, mientras mis ojos desfilan por la letras puedo sentir el temblor interno del escribiente. Raul dice:
"La vida es muy hermosa, incluso ahora." Yo no puedo contener la emocion de queb esas palabras ne toquen hasta unb sitio que desconozco. Yo no quiero evitar crear este
Vinculo abstracto y tremendamente trepidante que hay en esas letras. Jose Carlos Becerra: "todo lo que al besar tu cuerpo nos incumbe." El Otono Recorre las Islas de JC Becerra,
No hay palabras accesorias en el. Hasta la palabra fragil y la palabra amor y la palabra herrumbre y el extranamiento, todo, absolutamente todo cabe en ese libro de forma primigenia.
Arrobamiento. Como esos intentos por explicar el temblor de tus labios e inventarme para esos espasmos una genealogia.

jueves, diciembre 24, 2009

Camino a contraviento por un Madrid semivacio. Me gusta esta imahen de la coudad, esta luz y este viento despues de la lluvia. Una ciudad recien lavada.
Toda ella en mis retinas, en mis pasos, no se porque tengo ganas de pronunciar las palabras: papilas gustativas, risa, sudor, oxitocina.
Se que que hay un vertigo en todo lo que hacemos. Eso queda claro hoy cuando me pongo a pensar en la arbitrariedad del c'omo medimos el tiempo.
Estoy sola y soy feliz.

miércoles, diciembre 23, 2009

Las navidades son mi tiempo favorito para perder(me), para desaparecer.
Una especie de bruma, algo como una cortina iridiscente, eso pasa cuando no escribo. Algo como flotar en el aire y no estar cerca, no estar definitivamente. Pasa, a veces, cuando la felicidad o el arrebato, cuando los días son blancos. Hace mucho que los días no son blancos, pero ultimamente despierto con la nieve y me sorprendo a mi misma tiritando y sonriendo, observando el afuera desde el cristal mínimo y fácilmente franqueable, de mi ventanal. Os digo que sonrio y entonces recuerdo que aveces la escritura no existe y pienso que puedo pasar mi tiempo sin mover las manos contra el teclado, pero miento. Miento de manera soberbia. No les digo que mientras la nieve cae y se acumula ante mis ojos, las manos inician una pequeña danza, una danza que se mueve con el sonido de las teclas que está instaurado en mi cabeza. No escribo nada, pero mis manos no paran. Luego al silenci sigue la mordedura de las letras, también eso me hace reir.
http://www.youtube.com/watch?v=-dJcr1brx_Y

Gracias!