sábado, diciembre 24, 2016

La risa de lxs niñxs

Es muy extraño pero la risa de lxs niñxs que me rodean se me impregna como un bálsamo, nunca antes había tenido esa sensación de tranquilidad solo con estar. Lxs escucho reír y es como si la vida fuera vida y no está puta tristeza que me ha invadido estos días.

Encontrarse

Entro a esta habitación compañera de recuerdos, de deseos y angustias. Han pasado ya muchos años. Reviso esos libros huérfanos, que he dejado acá por múltiples razones, reviso en las estanterías y me encuentro, fotos viejas, yo de adolescente, repentinamente siento curiosidad y ternura. Me encuentro tan joven, con la misma mirada pero con el brillo de ser alguien que apenas está llegando a la vida. Si pudiera le-me diría que todo estará ok y que en el futuro hay muchas cosas, que será muy feliz y también se decepcionará en demasía, daría las gracias por ser la base del ahora.

Borrasca

Me quedado dormida con la zozobra de no saberte, temblando de raíz como la palmera que era mecida furiosamente por el temporal. He pensado en Faulkner y sus palmeras salvajes. He pensado en tu pelo y  he dicho tu nombre tres veces y me metido al sueño para ver si te encontraba.

En el sueño todo era agua y nadaba incansable hasta entrar la superficie, en el sueño el mar era un edificio de cristal.
He despertado anticipadamente, ya no había borrasca. Entonces llegaron tu señales y sonreí.

JAIME SABINES

No es que muera de amor, muero de ti.
Muero de ti, amor, de amor de ti,
de urgencia mía de mi piel de ti,
de mi alma de ti y de mi boca
y del insoportable que yo soy sin ti.
Muero de ti y de mí, muero de ambos,
de nosotros, de ese,
desgarrado, partido,
me muero, te muero, lo morimos.
Morimos en mi cuarto en que estoy solo,
en mi cama en que faltas,
en la calle donde mi brazo va vacío,
en el cine y los parques, los tranvías,
los lugares donde mi hombro acostumbra tu cabeza
y mi mano tu mano
y todo yo te sé como yo mismo.
Morimos en el sitio que le he prestado al aire
para que estés fuera de mí,
y en el lugar en que el aire se acaba
cuando te echo mi piel encima
y nos conocemos en nosotros, separados del mundo,
dichosa, penetrada, y cierto, interminable.
Morimos, lo sabemos, lo ignoran, nos morimos
entre los dos, ahora, separados,
del uno al otro, diariamente,
cayéndonos en múltiples estatuas,
en gestos que no vemos,
en nuestras manos que nos necesitan.
Nos morimos, amor, muero en tu vientre
que no muerdo ni beso,
en tus muslos dulcísimos y vivos,
en tu carne sin fin, muero de máscaras,
de triángulos obscuros e incesantes.
Muero de mi cuerpo y de tu cuerpo,
de nuestra muerte, amor, muero, morimos.
En el pozo de amor a todas horas,
inconsolable, a gritos,
dentro de mí, quiero decir, te llamo,
te llaman los que nacen, los que vienen
de atrás, de ti, los que a ti llegan.
Nos morimos, amor, y nada hacemos
sino morirnos más, hora tras hora,
y escribirnos y hablarnos y morirnos.

viernes, diciembre 23, 2016

Te extraño

Mi corazón abraza al tuyo.  Esa sensación de extravío y vagabundeo en lugares en los cuales alguna vez fuimos, alguna vez tuvimos sentido, alguna vez nos arroparon y ahora parecen un lugar en ruinas. Mi corazón abraza al tuyo. Mis ojos se funden con la lluvia, acá también parece un lugar desolado con toda esta lluvia, tanta lluvia y tan inútil, tanto mar sin ti.
Un deseo. Morderte las puntas del pelo. Me entran escalofríos
En días con lluvia finísima proyectada sobre las pestañas dan ganas de hacer cosas como llorar dentro de una cabina telefónica al preguntarle a un numero equivocado, ¿de qué se trata todo esto? antes de que el teléfono nos decapite con el sonido sordo que indica que incluso quien no te mira, no tiene el valor de soportar este tipo de preguntas.

Distancia

A veces, quiero contarte de nubes que no volveré a ver, de ciertos atardeceres, de como la brisa toca el rostro, de como todo lo que veo es el mar y su vaivén. En días como hoy  quiero que tu oído se el corazón de un árbol para decirle un secreto, pero estás tan lejos. 

jueves, diciembre 22, 2016

Soles

Soñé que nos abríamos el pecho y que de allí salían dos soles

lunes, diciembre 19, 2016

El deseo incesante de sumergirme en ti como el mar que eres.


TU VOZ

La capacidad de tu voz entrando en mi oído. Tus palabra se escurren como agua tibia besándome el tímpano. Sonrío,

El oído es sinestesia.